La boda de Genesis & Deivis: un atardecer con la cordillera de testigo
Hay bodas que se quedan grabadas por un solo instante, y en la de Genesis y Deivis, ese instante llegó justo al final del día: los novios abrazados bajo un sauce, con la cordillera encendida de naranja detrás de ellos. Ninguna dirección, ninguna pose forzada — solo la luz haciendo su trabajo y ellos dejándose ver.
Una ceremonia sentida
La ceremonia religiosa se vivió con calma, entre velas y la mirada atenta de los invitados más cercanos. Lo que más se sintió ese día no fue la solemnidad del rito, sino los pequeños gestos: la niña de las flores saludando a la cámara, las manos entrelazadas durante los votos, la risa nerviosa antes del "sí, acepto".
La sesión, sin guion
Después de la ceremonia, caminamos hasta un mirador con vista a la cordillera. No hubo lista de poses — solo caminar, conversar, y dejar que ellos se movieran naturalmente mientras la luz bajaba. Ese tipo de sesión, sin presión de tiempo ni instrucciones rígidas, es donde suelen salir las mejores fotos: las que capturan cómo se ven de verdad cuando se olvidan de la cámara.
Puedes ver la galería completa de esta boda en la página de Bodas.
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